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13 marzo, 2017

Saber decir “Oh, sí”, sin olvidarse de la importancia de “no”

Eu quero ler em Português

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Escrito por Paula Cosme

Si, si ¿Quién no ha disfrutado de ese momento en el que el mundo se detiene, la mente se queda en blanco, los músculos se contraen y el placer aumenta hasta que el espasmo llega a todos tus sentidos? Hoy por hoy, para muchas mujeres ya no es ningún secreto, ni ninguna represión ese dulce momento llamado ‘’petit mort’’. El placer femenino dejó de ser un espejismo tanto a solas como en compañía. El camino hasta aquí ha sido largo, y nos gusté o no, aún esta latente en nuestro inconsciente colectivo.

Durante siglos, la mujer occidental ha sido presa de un sistema patriarcal que le exigía ser dulce y sumisa con todos los hombres. Su sexualidad les pertenecía. Durante mucho tiempo se consideró sano que las mujeres no tuvieran deseo sexual. Se creó el primer vibrador como material terapéutico para tratar la histeria femenina, desvinculado totalmente al placer. Durante cientos de años la vida sexual de las mujeres ha estado asociada exclusivamente al patriarcado y ha sido eclipsada por la culpa, el miedo, el pecado que la iglesia impuso sobre el tema y el castigo para aquellos que no lo aceptaran.

Durante mucho tiempo se consideró sano que las mujeres no tuvieran deseo sexual.

En el matrimonio, el sexo fue considerado durante mucho tiempo un simple deber conyugal al que las mujeres debían someterse sin rechistar, a menudo sintiéndose incomodas, por el bien de la legitimación de la descendencia. ¿Les apetecía? ¿Sentían placer? El primer caso viene determinado del segundo, disfrutar con sinceridad no era una característica de una mujer digna y familiar. Que la mujer pudiera explorar y conocer los rincones de su propio cuerpo no formaba parte de esta ecuación. El erotismo estaba prohibido en las mujeres y en sus relaciones de pareja, algo que los hombres solo podían experimentar con prostitutas o amantes y aunque con estas mujeres el placer no se negaba, la satisfacción masculina era el objetivo primordial del encuentro.

El erotismo estaba prohibido en las mujeres y en sus relaciones de pareja, algo que los hombres solo podían experimentar con prostitutas o amantes y aunque con estas mujeres el placer no se negaba, la satisfacción masculina era el objetivo primordial del encuentro.

Dos guerras mundiales obligaron a muchos hombres a ir al frente, lo que llevó a muchas mujeres a abandonar el aislamiento del hogar. Aunque pueda parecer extraño, fue un paso innegable en el camino de la emancipación femenina. La emancipación sexual tuvo que esperar un tiempo más, pues llegó con la comercialización de la píldora anticonceptiva en los años 60. El placer se separó definitivamente de la reproducción, abriendo un mundo nuevo de oportunidades para las mujeres ¡Tres grandes ‘Si’ a este invento! 

La emancipación sexual tuvo que esperar un tiempo más, pues llegó con la comercialización de la píldora anticonceptiva en los años 60.

No quiero dar con este texto una lección de historia aburrida, pero es importante conocer el contexto en el que se vivió, para entender el presente y las ideas que han ido persistiendo. Hoy en día , la mayoría de las mujeres disfrutan de su derecho a disfrutar de su gran ‘’Oh, si’’ entre las sabanas. Saben qué les gusta, cómo les gusta, con qué frecuencia y con quién quieren disfrutarlo. Celebremos que hoy por fin disfrutamos de la libertad para obtener placer de maneras muy diversas sin avergonzarnos ¡Vamos a rendirlos a él y a celebrarlo!

Durante esta la celebración del sí, tenemos que recordar la importancia de saber decir ‘’no’’. Nosotros decidimos si queremos caer en la culpa eterna, en las molestias asociadas a la palabra ‘’no’’ en torno a las relaciones sexuales. La mujer de hoy, aunque ya emancipada, parece mantener la presión de no ser capaz de decir ‘’no’’ entre las cuatro paredes del matrimonio o las citas. No podemos cerrar los ojos ante los números de abusos sexuales que se comenten, sobre todo entre adolescentes, pues las cifras siguen aumentando. La opinión pública, pone en duda los abusos o consideran menos graves los abusos que se cometen dentro de esta situación, manteniendo el dogma de que tu cuerpo es de propiedad de tu pareja dentro de la interacción amorosa entre dos personas que mantienen un compromiso emocional. Es la perpetuación de la idea del deber. Ese deber que marco nuestra vida sexual durante tantos siglos sigue estando hoy presente aunque no tenga ningún tipo de sentido.

La mujer de hoy, aunque ya emancipada, parece mantener la presión de no ser capaz de decir ‘’no’’ entre las cuatro paredes del matrimonio o las citas (…) La opinión pública, pone en duda los abusos o consideran menos graves los abusos que se cometen dentro de esta situación, manteniendo el dogma de que tu cuerpo es de propiedad de tu pareja dentro de la interacción amorosa entre dos personas que mantienen un compromiso emocional.

El mundo ha cambiado mucho en lo que respecta al placer femenino, todavía siguen habiendo cosas que no cambiarán a corto plazo. Las mujeres víctimas de violencia sexual siguen siendo juzgadas por la ropa que usan, por el alcohol que beben, por su comportamiento, por su lenguaje, por los sitios que frecuentan… La mujer que continua teniendo muchas parejas sexuales sigue siendo una puta. La mujer que toma la iniciativa sexual, sigue siendo una mandona. La mujer que dice ‘’no’’ continúa siendo molesta e irritante, como si negar el cuerpo a un hombre como fuente de placer fuera una ofensa.

Llegamos al ‘’si,si’’. Ahora todos (todo el mundo) debe aprender a que respetar el ‘’no’’ en una relación intima es importante para la construcción de nuestro camino individual, para poder ser más dignos y libres en el futuro. 

Paula Pinto Cosme

16106609_10154952925589764_2123329975_oPeriodista del Express durante 10 años. Se trasladó al otro lado de la comunicación, para trabajar en una consultoría y abrazar, así, causas humanitarias e integrar el equipo creativo de Apartamento. Hace nueve años creó Vida de Saltos Altos, cuyas crónicas feministas fueron publicadas en 2011 en forma de libro. En 2012 lanzó Os Segredos da Maleta Vermelha un libro lleno de dulzor. Le encanta observar a la gente, pero odia las etiquetas: más que una consultora o una blogger/periodista, se define como una mujer a la que le gusta contar historias.

Foto: Pau Storch

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